jueves, 3 de mayo de 2012

algo más que recuerdos.

Con el gesto de los que nunca ganan, 
se pasea por el barrio.
a un paso ni ligero ni rápido, 
mata las horas fumando colillas del suelo, 
sentado en la plaza o simplemente durmiendo.
a veces se acuerda de su nombre 
y desesperado lo grita a los cuatro vientos, 
para que si alguien lo conoce 
le arranque de esta mala vida,
se le pasa al rato, 
mientras cuenta los años que lleva en el barrio, 
y de nuevo cambia su mirada,
de la desesperación al pasado.


se tranquiliza el pulso a base de vino del malo, 
y cuando encuentra algo de pasta, 
sea suya o "mangada"
en sus bolsillos, 
se rompe las venas al ritmo que marca, 
el galope del caballo.


hace años que lleva la misma camisa de cuadros, 
no recuerda si la robó o fue un regalo, 
los zapatos son nuevos 
algún caprichoso los tiró al comprarse otros.


En el pumarejo los vecinos le saludan, 
a veces con asco en la mirada o con frialdad impasible,
se conoce a todo aquel que lleva más de veinte por aqui,
algunos le llaman tito, otros juan Antonio, otros nada.
nadie sabe cual es su nombre real, 
es una sombra que vaga desde que recuerdo estas calles, 
cuando había bancos en la plaza, 
o la churrería existía en San Luis, 
la alameda tenía álamos, 
en el mariano trabajaba mariano, 
y el umbrete olía por dentro a hachís.
el medico estaba donde antes, 
y todos los vecinos nos encontrábamos allí, 
politoxicómanos, de bien o simplemente currantes.




mucho antes de que la macarena fuera un barrio progre, 
el tito ya andaba con su pena y sus drogas por aqui, 
antes de que la suerte guiñara a los propietarios de las casas abandonadas,
el tito ya tenia la mala suerte a cuestas, 
y compartía bancos con perros sucios, 
y ahora que todo ha cambiado, 
todavía sigue vagando por estas calles que me recuerdan, 
a un partido de fútbol entre los hijos de los traficantes, 
los nuevos progres que acababan de llegar, 
y los que ya estábamos, 
en una plaza que olia  a meado,chucherías y cerveza cruzcampo.
con la sombra de algunos como ÉL alrededor, 
que te sonreian con aires tristes,
con un porro en la mano, 
y una litro en la otra 
cuando les decias: 
" eh tú pasame el balón".





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