la luz del sol la apago yo
si quieres hacerlo a oscuras.
en una tarde cualquiera
quedar para batir records al quitarnos la ropa
y al contar las gotas de sudor;
que se deslizan de tu pelo ,por tu cara, hasta tu boca.
dejemos la ventana abierta para que corra algo de aire.
que nos viene bien una brisa fresca entre tanto esfuerzo.
si quieres la luz del cuarto la enciendo yo
para poder mirarte fijamente a tus pupilas dilatadas
que avisan de la que se viene encima,
con la puerta abierta para que corran los sonidos,
calle abajo y pasillo arriba,
sin que ningún cristal o pared les detenga,
tu nombre pronunciado por mi,
mi nombre susurrado por ti.
que se amortiguan en el sofá,
que será la siguiente parada en este viaje
de esta tarde de verano, de poca brisa,
mucha prisa y cierta excitación.
mientras andamos hacia el salón,
la gente nos mira raro,
la cenefa no aguanta la presión y se escapa
tu perfil desnudo,
da igual nosotros estamos lleno de vida,
y ellos está muertos de calor ahí fuera,
de otro calor.
algo suena de fondo
alguna canción olvidada en el portatil,
mientras nuestros olores se dispersan,
como hormigas asustadas por toda la casa,
hasta llegar a la ducha donde la vainilla y el agua,
calmaran nuestra sed y el último tirón.
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