te detesto como a la oscuridad llena de silencio,
como detesto el cinismo la mediocridad
y el hacer las cosas sin pasión.
te odio como odio madrugar en vacaciones,
como odiaba salirme al pintar un dibujo.
no quiero recordar las tres palabras que forman tu nombre,
dos de ellas apellidos,
quise llamarte y decirte que quería verte una vez más.
antes de que te fuera,
pero también odio las despedidas,
al igual que los tonos largos de quien no coge
mis llamadas.
adios.
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