La casa ya no huele a lociones de crema
pero las cremas siguen ahí.
el secador y las toallas,
esas toallas que tan bien dobladas
y que nadie podía tocar
porque eran las tuyas.
me siento en el sofá y tu hueco sigue
siendo tuyo.
como si estuvieras sentada
como si estuvieras.
tu cojin de flores adorna
la cama mal hecha como siempre,
de flores y gastado de tanto usarlo,
pero ya nadie lo usa.
tu agenda llena de flores secas,
que se caian a tus pies cuando la abrias
por alguna letra para buscar un numero,
ya no se caen para poder recogértelas.
no puedo recorrer con las manos,
tus lunares mientras descubría que eran
algunos idénticos a los míos.
ya no puedo buscar de donde venían.
ahora no puedo hablar contigo
sentado al borde de la cama,
donde entre risas y bromas te preguntaba
la respuesta a algún problema,
que tu como sin darte cuenta
me dabas.
ahora solo quedan cosas olores y lugares.
pero ojala todo desapareciera
todas esos olores fueran neutros,
esos lugares no estuvieran
no me hubieras dado respuestas.
para que pudieras de nuevo
hacerlos tuyos y compartirlos conmigo.
lunes, 12 de agosto de 2013
a tonos
los vasos llenos afectan a mis ideas,
mis acciones y mis palabras
a mi forma de hablar
a mis verdades y mis fantasías.
pero no afecta mi manera de pensar en ti,
de acariciarte cerrando los ojos,
ni me afectan para escribirte
mañana igual
estaré igual de derrotado,
aferrandome al telefono de casa
esperando que llames de nuevo,
sin que lo hagas.
y beber más
para escuchar tu voz
con el teléfono descolgado
pegado a una oreja
escuchando un tono inerte
seguiré con los ojos cerrados
hasta que te vea
y pueda escuchar tu voz
al otro lado de la linea
y sonreir
y creerme salvado;
como un niño perdido
en unos grandes almacenes,
que se agarra a una mano
cualquiera.
justo antes del momento de
volver a estar perdido
mis acciones y mis palabras
a mi forma de hablar
a mis verdades y mis fantasías.
pero no afecta mi manera de pensar en ti,
de acariciarte cerrando los ojos,
ni me afectan para escribirte
mañana igual
estaré igual de derrotado,
aferrandome al telefono de casa
esperando que llames de nuevo,
sin que lo hagas.
y beber más
para escuchar tu voz
con el teléfono descolgado
pegado a una oreja
escuchando un tono inerte
seguiré con los ojos cerrados
hasta que te vea
y pueda escuchar tu voz
al otro lado de la linea
y sonreir
y creerme salvado;
como un niño perdido
en unos grandes almacenes,
que se agarra a una mano
cualquiera.
justo antes del momento de
volver a estar perdido
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