lunes, 27 de octubre de 2014

Sus medias tardes

No siempre fueron canas,
ni carnes caídas y arrugadas.

Más de una vez sintió
del amor al sexo.
odió, envidió.
lloró a mares.

Pero ahora se sienta sola,
sintiéndose sola en sillas
de bares, una tras otra,

y así son las cervezas que bebe,
sin pensar, mirando hacia el frente;
sin mirar,

no ve la juventud pasearse,
ni escucha el ruido que la rodea,
la vida le pasa cerca,
que cambia como las estaciones.
pero para ella siempre es Otoño.

cuando cae en la cuenta de sentir,
solo siente sed.

y vuelve a beber.


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