se escuchaban pasar
bajo esos ventanales de la tercera planta
La Florida es ruidosa,
pero ese día sonaba a tranquilidad,
tres pisos abajo había vida:
gente charlando, hablando, riendo.
Bicicletas, autobuses, y muchos coches,
Mucho tráfico.
y allí, en ese cuarto que no era tuyo, ni mio.
me sentí como en casa, tumbados
.
escuchaba como se escucha la música de un vecino,
a nuestra ciudad.
lejana.
una banda sonora impersonal,
que se mezclaba con tu respiración,
en una tarde cualquiera de septiembre.
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