" El levante ha saltado por la noche con la luna llena, ardiendo como el aliento de un dragón que arroja de improviso sobre la costa desarbolando cuanto puede, arrastrando todo lo que no está bien sujeto, despertando a familias enteras a golpes de puertas y ventanas. Encoge a los perros haciéndolos gemir. Se apodera de Bolonia cubriendo de nuevo de arena sus ruinas, agranda los ojos de los caballos dela yeguada de Zahora, que yerguen las orejas y permanecen insomnes.Altera el letargo de los bueyes de San Ambrosio, quiera ramas en La Breña, arrancando de cuajo por igual pinos viejos y recién nacidos.
Se pasea triunfante por las amedrentadas poblaciones de La Janda desde Tarifa a cabo Roche, moviliza a los dementes y trastorna a los cuerdos, enfrenta a parejas en la ardiente atmósfera de los dormitorios, levanta a las madres inquietas de madrugada para mirar a sus hijos. Recluye veraneantes en sus cuartos alquilados de Conil, una colmena de bañistas ansiosos de mar, como las abejas ansían el polen de las flores.
No hay una sola luz en la costa ¿ quien va a querer enfrentarse a él en mar abierto? Remueve viejos huesos en los abrigos de los acantilados, en las hendiduras de las sierras, en casas abandonadas, restalla látigos de fuego y arena como las Furias.
Oculto en mi refugio en esta casa frente a la playa de La Aceitera, solo aislado como el ermitaño de la baraja del tarot en su peña asediada por el mar y la noche, miro el destello del faro de Trafalgar, insomne y tembloroso en la turbulencia del viento. He vuelto a esta costa, después de tantos años, para saldar una vieja cuenta, para abrir una antigua herida que ha seguido sangrando en mi corazón. Hace mucho ocultamos cuidadosamente esa cicatriz compulsiva, la olvidamos y lo dimos todo por bueno, jueces benevolentes de nuestras propias culpas ,la tapamos pero no conseguimos cerrarla, al menos yo no pude, y el veneno que destilaba corrompió mi alma.
si el tiempo cura es porque mata, mata personas, mata pasiones, recuerdos, pero hay heridas que sólo sanan cuando las expone a la luz, cuando seles echa sal, aunque escueza. Este texto es un acto de justicia no una vergüenza, Es una confesión para que otros comprendan, recuerden, y yo pueda al fin olvidar."
BLUES DE TRAFALGAR
Jose luis Rodriguez del Corral.
( así empieza el nuevo libro que leo,con ansia, desde hoy.Porque habla de algo que lleva toda una vida conmigo, la playa, Zahora, una playa que aparece de fondo en los mejores momentos de mi vida, de cada verano, de cada invierno, y como no sus aires, poniente y levante, que han despeinado a todos aquellos que se asomaban desde el faro para observar, una maravilla de paisaje.
Recuerdos que no dejan de escribirse, sin ir más lejos hasta hace unos pocos de meses, unos dias, siempre buenos, aunque a veces ahora que los recuerdo tengan, algunos, un sabor agridulce.
Voy a leermelo con una sonrisa de oreja a oreja, saboreandolo, porque describirá sin duda, el lugar más importante de mi vida de una forma mágica y eso no pasa todos los dias).
MOR.
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