Cambiamos de posturas y de ritmos,
descambiamos sentimientos que nos quedan grandes,
por mágicos y baratos polvos de noches enteras,
que nos aterran por las mañanas.
queremos huir mientras seguimos atrapados
entre sus piernas y las sábanas.
te separas, te apartas,
bajas las piernas al nivel del suelo,
mala señal la cabeza te estalla.
coges tus cosas y te vistes con prisa,
como el que tiene que ir a trabajar,
mientras una voz te llama;
(equivocándose de nombre)
" eh tú vuelve a la cama, "
piensas que anoche si lo recordaba,
cuando lo repetía una y otra vez.
con tantas ganas.
ella toda tirada y con el pelo muy enredado
desde su cuarto escucha
como las llaves dan dos vueltas,
y la puerta se cierra,
hace temblar la casa.
abrazándose a la almohada,
mira de reojo la alarma,
hace varias horas que sonó,
sin pensar en más se gira y vuelve a dormir.
hoy no se levantará hasta las tantas.
con paso acelerado bajas setenta y tantos escalones,
porque en el ascensor pone, estropeado.
la boca sigue sabiendo a ron barato,
es mentira eso de que
a nadie le amarga el dulce.
te tiras a la calle con violencia,
olvidando algo de droga y parte del alma.
el sol me acorrala entre calles sin sombras
y la peor de las resacas.
solo necesitas agua,
mucha agua. Más agua.
mientras en tu boca seca,
ya empieza a consumirse un cigarro.
piensas que hay algo que no encaja;
un perfume que no es el tuyo, te empalaga.
es de aquella chica, de la que has huido
y de la que ya a diez minutos de su casa,
y tras una noche de agónico placer
no recuerdas ni su cara.
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