Y en la habitación estoy yo,
vestido con un pijama improvisado.
mitad ropa del día,
mitad que han ido apareciendo.
me levanto y me calzo dos tristes zapatillas
que siempre están abandonadas a su suerte,
debajo de la cama.
pienso que debería comprarme unas nuevas,
que no se confundan la izquierda con la derecha,
esperaré a navidad suele ser un regalo anual.
Ando hacia el cuarto de baño.
voy detrás de mis pies cansados,
que se arrastran malolientes,
tras un dia agotador.
immovil justo enfrente del espejo,
se paran, han llegado.
mi brazo derecho abre un cajón y de él,
salen impulsados por el aire,
cepillo y pasta de dientes.
detrás le sigue un enjuague
de esos, que más que desinfectarte,
te queman la lengua y el gusto,
y todo lo que toque.
Antes de haber llegado ya me esperaba mi reflejo en el espejo,
impaciente a que yo encajara al otro lado.
ya nos dedicamos miradas vacías, frías e inertes.
en mi boca de una forma mecánica se suceden,
los gestos propios de una buena higiene,
al pensar si he echo bien felicitando un cumpleaños
aparecen en mi mente la voz de Julia
soltando una frase suya,
celebre;
"tu y yo somos iguales,
con sangre caliente corriendo por nuestras venas."
pensar en esto un rato,
nose cuanto dura el rato.
Mientras mis ojos miran
de forma inquisitiva los otros ojos,
pero de pronto,
hace otros gestos,
se agacha para enjuagarse la boca,
mientras yo sigo con el cepillo en la mano.
no me había dado cuenta,
el que yo miraba,
no era yo,
sino a través de la ventana,
el vecino de enfrente.
otra persona con la misma rutina.
me mira por última vez,
y apaga la luz,
desaparece.
Allí me deja solo sin reflejo,
sin luz que me ilumine a mi y a mis zapatillas,
el camino de vuelta a la cama.
pensando si tendremos él y yo,
cada uno en su cabeza,
pensamientos parecidos.
recuerdos personales,
problemas similares,
alegrías a pares.
todos los dias,
todas las noches.
vidas paralelas, de un lado y otro
de la calle.
MOR.
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