Son las tantas.
A estas horas to los gatos son pardos,
y con cerveza en mano puedo afirmarte,
que entre todos los que veo,
no distingo ni a un inocente.
almas condenadas,
en penas que se resguardan
en las oscuras calles.
que huelen a sexo alcohol y meados.
extasiados vuelan entre los adoquines,
buscando alguna presa.
divagan y se dan importancia,
soltando datos inventados
en conversaciones sin sentidos
para impresionar a falsas princesas.
Andan sin rumbo como idos,
hablan como si se les entendieran,
y beben como si tuvieran sed ,
para saciar su recien adquirido alcoholismo.
no existe pena que inunde ningun bar,
ni humo que no llegue a cualquier esquina,
todos tienen nuevos amigos
sin saber verdaderamente si mañana los recordaran.
pierden la frescura al entrar en cualquier antro.
la atmósfera que les rodea es pesada y los impregnan.
todos son valientes en esta batalla,
llenos de valor luchan por cualquier gilipollez
son los primeros en vaciar sus vasos,
y volverlos a llenar.
en decirles cosas bonitas a niñas presumidas,
en decirles cosas a niñas que van finas.
los pobres cobardes lloran en las barras
esperando que sus penas se terminen
para volver a sus techos y volver a desenterrarlas.
sobre sus frías almohadas.
hoy es noche de luna llena y los sabuesos,
llevan el plato en la boca,
para que le echen algo de carne,
que pueda terminar con su hambre.
el aroma de especias venidas del sur,
enrojecen los ojos,
y queman los labios de algunos,
que a pesar de estar a mi lado,
no distingo.
mientras todos vierten sus líquidos,
al aire para brindar y derraman
algo de sueño y resaca al suelo.
Al final de la calle tras el humo
de los cigarrillos,
unos eternos enamorados,
se presentan y se condenan
se acaban de conocer;
ya mezclan salivas y lenguas.
buenas noches y a comer.
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