miércoles, 21 de noviembre de 2012

Madrid.

Quise convertirme en tu sur
para que siempre me buscaras,
pero una niebla de kilometros
invadió el espacio que habia entre los dos.
te fuiste a madrid
y me dejaste sentao en los adoquines
de una de estas calles.
esperando tu llegada,
que nunca llegó.
me confundiste con otras caras,
y otras manos.
y yo te pinté y te escribí.
desde entonces las musas no vienen,
y no me caben más poemas tristes,
en la memoria,
ni grises en la ropa.

Quise convencerte de que me ayudaras.
pero rehiciste tu vida,
y definiste la mia.
y ahora de vez en cuando me acuerdo de ti,
de tus gestos y no de tu voz.
fui a madrid muchas veces,
y nunca quise verte.
aunque quise verte.
Ahora ya no subo al norte.
porque los extremos no pueden tocarse.




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