Desayunos salvajes,
sábanas agitadas
en el café.
De almuerzos hambrientos
con bocados dulces;
Muerde bien fuerte, mi vida
mientras yo te muerdo,
que aunque no sangre
hay saliva, y más adentro:
fuera del tacto y la vista,
está la verdadera
herida.
Siempre abierta
aunque pase,
a destiempo.
Por nuestro error
Que ni yo perdono
Ni tu olvidas
Volver ; a comernos.
sábanas agitadas
en el café.
De almuerzos hambrientos
con bocados dulces;
Muerde bien fuerte, mi vida
mientras yo te muerdo,
que aunque no sangre
hay saliva, y más adentro:
fuera del tacto y la vista,
está la verdadera
herida.
Siempre abierta
aunque pase,
a destiempo.
Por nuestro error
Que ni yo perdono
Ni tu olvidas
Volver ; a comernos.