que me desintegra el alma
gramo a gramo.
Preso de los vasos sucios
a medio llenar.
Me muevo entre bares
soltando palabras
al que me quiere entender.
Busco cualquier corazón encajado
entre una bonita espalda
y unos pechos perfectos
que se quiera regalar.
Sin encender la luz
me deshidrato en húmedas letrinas
jugando a no atinar.
Malgasto mis pasos
hasta la esquina perfecta
para oler cristales caros,
con el único propósito de volver
a ver despuntar el sol.
Mientras; sé que estás en algún lado,
esperando que me trague
mi miedo y mi orgullo
ahogados en alcohol,
y vuelva a marcar los nueve números
que me dan linea directa con;
mi verdadera Perdición.
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