Verte marchar, es sentir
de golpe el peso en suma
de todos los infinitos que dije
que te quise.
Verte ir, es sentir
de repente todos y cada uno de los enfados
que acometí de forma irracional.
(No puedo explicarlo)
Todo esto se traduce
en una mirada
fija, constante y lejana
hacia ti,
mientras te veo alejarte.
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